Esta Cofradía cuenta con uno de los patrimonios artísticos más valiosos de la Semana Santa de Cádiz, debido en gran medida al patrocinio que gozó durante la pasada centuria de la Factoría Naval de Matagorda de Puerto Real. Ello dota de una especial exigencia a la hora de incorporar nuevas piezas al patrimonio de la Hermandad, al propio tiempo, que acarrea una gran responsabilidad en lo que compete al capítulo de mantenimiento y restauraciones que, poco a poco, y dado al natural paso del tiempo sean necesarias ir afrontando.

A continuación detallamos algunos de los enseres más destacados:

Paso del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia.
Ejecutado por Fernández del Toro en 1954 en madera, tallada y dorada, bajo diseño de Juan Pérez Calvo. De estilo barroco presenta líneas sinuosas en planta y perfil, de mayor a menor en el alzado. Porta candelabros de guardabrisas en el centro y en las esquinas obra de Guzmán Bejarano. En cada esquina figura la talla de un Evangelista realizados por el imaginero gaditano Luis Ortega Brú.

Los faldones son de terciopelo morado con bordados del Colegio de San Martín de Cádiz y restaurados en el año 2003 por Juan Zamanillo y Lorenzo Guttemberg.

Paso de Palio de Nuestra Señora de la Amargura.

En cuanto a la orfebrería de esta joya de la Semana Santa gaditana cumple también con el diseño de Juan Pérez Calvo y en este caso con la ejecución de Jesús Domínguez entre 1953 y 1955.

Los respiraderos presentan líneas rectas con perfiles algo quebrados, rotas en el centro, donde albergan las capillas. Los sectores están separados por balaustres de estilo renacentista-manierista con profusión barroca recogiendo animales imaginarios y cabezas de ángeles. La parte superior está rematada en arquitrabe, friso con motivos vegetales y jarroncillos sobre pedestales. Las esquinas frontales presentan dos magníficos ángeles atlantes de vestimenta barroca y que muestran un hombro y las piernas. En la capilla central del frontal figura la imagen de San Agustín, sobre él un escudo de la corporación y coronando el arco de medio punto Nuestra Señora de la Consolación, soportada sobre una nube y flanqueada por dos ángeles turiferarios. En los respiraderos laterales figuran en sus capillas en una Santa Rita y en la otra Santa Mónica, siendo rematadas dichas capillas por un farol, a modo de entrevaral y sujetado por dos ángeles querubines.

Los varales presentan la originalidad de interponer piezas doradas y plateadas, así encontramos doradas tanto las macollas como las bases. Estas últimas, profusamente decoradas, tienen la sección cuadrada, a modo de pedestal, con capillas con jarras de flores en su interior. En el primer tercio de cada pieza figura una capilla en mediorelieve con la figura de un apóstol. Dos dragones alados, en forma de asas, asoman de la macolla central, el sexto y último cuerpo de cada varal consiste en una columna estriada de orden corintio, rematándose este enser con una perilla con forma de jarra de flores con una piña en su parte superior.

Las jarras que sustentan las piñas de flores son de estilo manierista y están decoradas con hojas de acanto, cordones vegetales, cabezas de querubines y el anagrama mariano en el cuerpo central, en la parte superior, a modo de asas, dos cabezas de dragones alados dotan de enorme movilidad a la pieza. Fueron restauradas en el año 2002 por Orfebrería Ramos.

Los candelabros de cola son de once brazos con tulipas rematadas con coronitas. Muy meritorios son los curvados brazos decorados con acantos que parten de las tallas que surgen de la base. Una base que presenta distintos óvalos en el centro de cada una de las tres caras que la componen.

La candelería, como todo el conjunto de la orfebrería del Paso es profusamente barroca. Su base es de forma triangular con garras de águila sosteniendo una esfera en cada apoyo, además cada base está decorada con cartelas, hojas, cabezas de querubines y volutas. El fuste está decorado con acantos y estrías helicoidales, presentando el plato la singularidad de estar decorado por ambas caras.

Los cubremaniguetas son obra del taller sevillano Viuda de Villareal en 1988 figurando sobre ellos dos ángeles en escorzo portando sendas cruces.

En lo referente a los bordados del Paso de Palio, al igual que la orfebrería, fueron diseñados por Juan Pérez Calvo y realizados sobre terciopelo granate entre los años 1955 y 1959 por el taller de las monjas del Colegio de San Martín de Cádiz dirigido por Sor Esperanza Pascualena.

Las bambalinas presentan un amplio repertorio de piezas decorativas de estilo simétrico y están rematadas con cárieles de bellota en oro. La delantera y trasera están centradas con el escudo de la Cofradía. En el interior se recogen frases de La Letanía enmarcadas en cartelas rectangulares. Fueron restauradas por los bordadores gaditanos Juan Zamanillo y Lorenzo Gutemberg en 1994.

El manto está a juego con todo el conjunto en color, diseño y estilo. Sobre la tela se distribuyen todos los elementos bordados a partir de un eje central del que parten cientos de espirales con hojas de acanto, flores, pámpanos, laureles y cardos hasta los bordes, los cuales están recorridos por una cenefa de espirales.

El techo en concordancia con las piezas descritas anteriormente, presenta en la gloria del paso el corazón agustino y el sombrero cardenalicio de Juan XXIII.

Ajuar de Nuestra Señora de la Amargura.
La corona que luce la dolorosa sobre sus sienes cada Domingo de Ramos es una pieza ejecutada en plata sobredorada y elaborada por la Orfebrería Villareal en 1993. Presenta un canasto casi arquitectónico, con seis sectores o capillas separadas con estolones barrocos. En la central un ángel de plata sostiene el escudo de la Cofradía, en las restantes figuran jarras de flores. También muestran una gran creatividad los imperiales de líneas curvas y rectas, muy estilizados en sus extremos, compuestos por acantos principalmente. La ráfaga también tiene decoración vegetal y se salpica de pedrería roja, así como la cruz, que queda enmarcada dentro de los resplandores.

La saya que habitualmente luce cada Domingo de Ramos fue también bordada por el Colegio de San Martín en 1962. En oro a realce sobre tisú blanco presenta una amplia decoración a base de espirales, palmas, hojas de acanto, pámpanos y guirnaldas de flores compuestas con hilos de seda. Fue restaurada por Juan Zamanillo en 1991.

El fajín fue confeccionado por el bordador gaditano Jaime Zaragoza Ibáñez en oro a realce sobre terciopelo granate. De líneas sinuosas, está decorado con ces, rematadas con acantos que se cierran sobre sí mismos, además de una amplia ornamentación floral, dejando huecos cubiertos con malla de oro.

Insignias y enseres procesionales