CRISTO DE LA HUMILDAD Y PACIENCIA


Autor: Jacinto Pimentel.
Cronología: 1637-38.
Material: Madera de cedro policromada.

Pasaje Evangélico:
"Pues me han cercado canes numerosos, banda de malhechores me han acorralado. Mis manos y mis pies han traspasado, puedo ver todos mis huesos. Ellos me miran, y me ven gozosos. Repártense mis vestiduras y acerca de mi túnica echan suerte" (Sal 22, 17-18).

Precedentes Procesionales: Imagen de Francisco de Villegas que recibe culto en Jerez de la Frontera.

Restauraciones: Francisco Arquillo Torres, restaurador sevillano que descubrió en el año 1983 una inscripción situada en un hueco en la base de la imagen: "acaboce anno 1638 Jacinto Pimentel faciebat", lo cual indicó claramente la hechura de la talla por parte de Jacinto Pimentel y acabó con su atribución a Alonso Martínez, imaginero al cual se le atribuyen erróneamente diversas obras del maestro.

Análisis Artístico: Mucho se ha hablado sobre esta magnífica imagen, probablemente la mejor de las descubiertas hasta ahora de Pimentel, la cual posee un excelente tratamiento del desnudo especialmente visible en la espalda de la misma donde demuestra sus profundos conocimientos de anatomía. Representa a Cristo meditando sentado encima de una peña y esperando el momento de la Crucifixión. El modelo pudo tomarlo en parte, al menos en cuanto a composición, de la estatua de Lorenzo el Magnífico de Miguel Angel de la Basílica de San Lorenzo de Florencia, aunque en posición invertida. La imagen está realizada en madera de cedro, demostrando una excelente técnica en el manejo de gubias y aparejos. Recientemente se ha descubierto además la más que probable intervención del pintor extremeño afincado en Sevilla Francisco de Zurbarán (1598-1664) en la policromía de la imagen (amén de firmar en el contrato de realización de la obra), lo cual realza más si cabe el valor de esta imagen que se puede situar en la cumbre de la imaginería andaluza y que es sin lugar a dudas la mejor de las de su advocación y punto de partida de otras obras similares como el Cristo de la Humildad y Paciencia de Chiclana, realizado por Tomás Vadillos en 1697 y tomando claramente como modelo el Cristo gaditano. El Cristo de la Humildad y Paciencia revela por sí solo a Pimentel como uno de los grandes maestros del barroco andaluz debido a su excelente modelado y terminación, al magnífico estudio anatómico y a su cuidada policromía, estando a la altura de las grandes obras del siglo XVII.

Preseas: Potencias de plata dorada.



VIRGEN DE LA AMARGURA


Autor: Sebastián Santos Rojas.
Cronología: 1967.
Material: Madera policromada.

Restauraciones: Luis Enrique González Rey (1995), quien repolicromó los labios de la imagen y culminó el interior de la boca.

Análisis Artístico: Dolorosa bajo palio. Al igual que la sevillana Virgen de la Merced, con la que presenta notables analogías, se trata de una obra de innegable corrección escultórica y aristocráticas formas que sosiegan el dolor de María. La Virgen inclina levemente la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada al mismo lado. Posee peluca de pelo natural para realzar el naturalismo popular de la talla. Los ojos son de cristal y las pestañas, postizas en los párpados superiores y pintadas en los inferiores. Lleva cinco lágrimas de cristal, dos en la mejilla izquierda y tres en la derecha. La nariz es recta y alargada, y la boca, entreabierta, permite ver la lengua y los dientes superiores tallados. Los pómulos son afilados y el agudo mentón, limpiamente trabajado, da paso a un cuello erguido y contraído por los sollozos. Las finas manos aparecen extendidas, portando un pañuelo en la derecha. El candelero es cónico y de base ovalada.
Preseas: Corona de plata dorada, de Orfebrería Villarreal (1993).

por Francisco Espinosa de los Monteros Sánchez